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martes, 30 de noviembre de 2010

VII Concurso Internacional de Composición Musical 'Universidad de Zaragoza' 2010-2011



El Área de Actividades Culturales del Vicerrectorado de Proyección Cultural y de la Universidad de Zaragoza convoca el VII Concurso Internacional de Composición Musical “Universidad de Zaragoza”, con el objetivo de estimular la creación contemporánea en el ámbito de la música y con el fin de difundir el interés hacia cualquier forma de manifestación artística, con arreglo a las siguientes bases:

REQUISITOS

1- El concurso está abierto a compositores de todas las nacionalidades, sin límite de edad.

2- Cada compositor podrá presentar una única obra original que deberá responder a las siguientes características:

- La obra deberá ser inédita, no estrenada ni registrada por ningún medio de reproducción mecánica antes del fallo del jurado.

- La obra deberá ser escrita, como máximo, para los instrumentos que figuran en la siguiente plantilla y, como mínimo, para un número no inferior a diez instrumentos entre los cuales deberán figurar, al menos, tres instrumentos de viento-madera y tres instrumentos de cuerda frotada

- 1 Flauta (también Flautín y Flauta en sol)
- 1 Oboe (también Corno Inglés)
- 1 Clarinete (también Clarinete Bajo y Clarinete en mi bemol)
- 1 Fagot (también Contrafagot)
- 1Trompa
- 1 Trompeta
- 1 Trombón
- 1 Percusionista
- 1 Piano
- 1 Arpa
- 2 Violines
- 1 Viola
- 1 Violoncello
- 1 Contrabajo

- Las obras durarán entre 12 y 15 minutos.
- No se admitirán partes para solista dentro de las obras ni tampoco para medios electroacústicos de ningún tipo.

PRESENTACIÓN Y ENVÍO DE OBRAS

3- La obra no estará firmada, por lo que su título figurará en el exterior de un sobre cerrado que contenga el DNI o pasaporte, dirección y teléfono, así como un breve currículum del autor.

Será imprescindible la presentación de cinco ejemplares obtenidos por cualquier procedimiento manual o mecánico, a tamaño legible y debidamente encuadernados. A estas cinco copias se le añadirá un CD con la obra presentada a concurso en los formatos pdf y midi.

4- El plazo de recepción de las obras concluirá el 29 de marzo de 2011, considerándose la fecha del matasellos, en caso de ser remitida por correo, como la de recepción.

Toda la documentación deberá ser presentada o enviada a:

Universidad de Zaragoza
VII Concurso Internacional de Composición “Universidad de Zaragoza”
Área de Actividades Culturales
C/ Pedro Cerbuna 12
50009 ZARAGOZA
ESPAÑA

SELECCIÓN DE OBRAS Y PREMIOS

5- El jurado será elegido por el Vicerrectorado de Proyección Cultural y Social de la Universidad de Zaragoza, entre miembros de reconocido prestigio en el ámbito de la música. Dicho jurado completará con su criterio las omisiones o dudas que pudiera plantear la interpretación de estas bases y su fallo será inapelable.

6- Se establece un único premio de 3.500 euros.
Este premio está sujeto a la retención del IRPF conforme establece la legislación vigente.

7- En las ediciones, ejecuciones, grabaciones, etc., de la obra premiada figurará la mención “VII CONCURSO INTERNACIONAL DE COMPOSICIÓN MUSICAL UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA“.

8- El autor o autores premiados, por su parte, estarán obligados a facilitar gratuitamente el correspondiente material escrito para la ejecución y grabación, en su caso, de la obra, así como la entrega de una copia de la partitura, que quedará en poder de la Universidad de Zaragoza.

9- En el momento de su primera interpretación por la Orquesta de Cámara del Auditorio de Zaragoza (Grupo Enigma) se requerirá al ganador para que entregue, con el tiempo que se convenga, las partituras necesarias para su estreno. Dicho material estará exento de pagos de alquiler.

10- La Universidad de Zaragoza se reserva el derecho de realizar posteriores interpretaciones, grabaciones o reproducciones en radio y televisión de las partituras premiadas. Por tanto, los autores galardonados manifestarán la cesión gratuita de los materiales de sus obras, quedando a salvo los derechos de autor.

11- La obra galardonada, será interpretada por la Orquesta de Cámara del Auditorio de Zaragoza (Grupo Enigma), dentro de su temporada 2011-2012.

domingo, 21 de noviembre de 2010

LOS COLEÓPTEROS DE DURREL (III) Apuntes para una estética de la postmodernidad






En las siguientes líneas nos centraremos en una visión general, concisa por obligación, de los cuatro temas esenciales del pensamiento postmoderno: el Sujeto, la Historia, la Teoría y la Estética/Ideología, pilares básicos que serán puestos en tela de juicio, cuestionados, considerados motivo de sospecha (más sistemática que particular), y que proporcionan una visión de conjunto un tanto hipermétrope en el horizonte ideológico postmodernista.

El problema del Sujeto ocupa una gran parte de la literatura y del pensamiento posmoderno: la desaparición del autor, la crisis del yo unitario y racional así como la emergencia del individuo son algunos de los elementos comprendidos en la teoría de la subjetividad que llevarán al presente movimiento a una crítica de la tradición humanista (probablemente empachada de tanta sexta napolitana) El punto de vista adoptado por la tradición postestructuralista (Foucault, Derrida, Deleuze, Lacan, Guattari…) nos remite a la desintegración del sujeto que ya no interviene en la explicación del mundo y deja de ser agente efectivo de la naturaleza. La consecuencia directa de estos presupuestos es la transformación de la noción de identidad entendida como fijación y unidad (Laclau, Sawiki), el advenimiento del nuevo individualismo occidental (Lipovesky, Finkielkraut) y los recientes dilemas del yo: el narcisismo, la pluralidad de elección, el cinismo (Sloterdijk), la fragmentación, la banalidad…


Asimismo la Historia como explicación cronológica, como correlato lineal de la supremacía del sujeto cartesiano, se debilita en su continuidad clásica y se disuelve su teleología utópica o inmanente. El pensamiento posmoderno adopta decididamente la forma de una “genealogía” y una “arqueología” (Foucault) cuyo postulado es que todos los relatos explicativos, toda forma específica de codificar la temporalidad, en el fondo, encubre intereses inconscientes y otras formas de saber.

Separado de la representación, el lenguaje no existe de ahora en adelante sino de un modo disperso: para los filólogos las palabras son como otros tantos objetos constituidos y depositados por la historia; para quienes quieren formalizar, el lenguaje debe despojarse de su contenido concreto y no dejar aparecer más que las formas universalmente válidas del discurso; si se quiere interpretar, entonces las palabras se convierten en un texto que hay que cortar para poder ver aparecer a plena luz ese otro sentido que ocultan; por último, el lenguaje llega a surgir para sí mismo en un acto de escribir que no designa más que a sí mismo.
Michel Foucault (La palabras y las cosas, 1966)

Enfrentándose a la tradición humanista, este pensador francés declaraba sin empacho que “el hombre es tan sólo un desgarrón en el orden de las cosas”, un concepto que ha surgido por una peculiar disposición histórica que ha tomado el saber. Frente a “todas las quimeras de los nuevos humanismos”, afirmaba Foucault, “reconforta y tranquiliza el pensar que el hombre es sólo una invención reciente, una figura que no tiene ni dos siglos, un simple pliegue en nuestro saber y que desaparecerá en cuanto éste encuentre una forma nueva”. La historia siempre se escribe desde la perspectiva del presente, satisface una necesidad del momento. Frente a la historia ontológica causal o la historia oficial, la interpretación genealógica exige el rechazo de la idea clásica de verdad. Solo existen, afimaba Nietzsche, metáforas sobre una realidad infinita (es recomendable el estudio de Giovanni Vattimo sobre el concepto de máscara en el pensador germano)

En el campo de la Teoría entran en crisis los conceptos de representación y verdad (Rorty), así como los dualismos basados en la dialéctica entre esencia y apariencia (Heidegger, Derrida) La incredulidad respecto a las metanarrativas (Lyotard) y el abandono de la distinción clara entre objeto y sujeto (Baudrillard, Lyotard) supone otro importante golpe dirigido contra asunciones básicas del pensamiento ilustrado. Se sigue apasionadamente a Nietzsche en la crítica sobre la autorreflexión, la autoidentidad o cualquier suerte de elemento racionalista que amortigüe los instintos físicos vitales (Deleuze, Guattari) y la disposición a vivir con la pluralidad.

La Estética/Ideología, como cuarto jinete del Apocalipsis, reabre la vieja herida de una emancipación universal del arte, opuesta a la aquiescencia ramplona del subjetivismo subvencionado (sub-sub), y refrendado por un nuevo concepto de lucha. El compromiso identitario no deja de lado al público (ya mencionamos a H. W. Henze en el primer artículo de esta serie), sino que busca tanto su provocación (entre la pose y el análisis) como su agradecimiento. La recomposición del singular debate entre lo público y lo privado lleva a buscar un equilibrio difícil entre la expresión artística y el público, lo que nos llevará en el próximo artículo a estudiar el problema del sujeto, su muerte certificada o no, y la superficialidad como rasgo formal de esta nueva era. Parafraseando a Bernstein, si son necesarios cien años para reconocer al genio de Mahler, a más de uno le van a hacer falta varios siglos…

Un abrazo para todos. Agur. IFG

sábado, 13 de noviembre de 2010

ZURIÑE GERENABARRENA Vanguardia, intimidad y emoción




Desde el Centro de Música Contemporánea GARAIKIDEAK queremos resaltar y mostrar nuestra admiración por esta autora. Hace unos meses tuvimos la fortuna de escuchar a través de Radio Clásica el estreno de su obra INCENDIANDO LAS SOMBRAS en el Teatro Arniches de Alicante, con la interpretación magistral del Atelier Gombau. Le enviamos nuestra enhorabuena y ella nos respondió dándonos las gracias con una modestia y sinceridad tan loable como poco común. Nos deseó mucha suerte en nuestros proyectos y nos aportó ideas muy interesantes para el futuro.

No queremos retrasarnos en este agradecimiento público, ya que el privado lo conservamos con enorme gratitud. Añadimos, a continuación, una breve referencia biográfica de esta gran autora.

Zuriñe Fernández Gerenabarrena (Vitoria-Gasteiz, 1965) estudia composición con C. Bernaola, siendo este encuentro determinante en su formación. Graduada en composición, obtiene el certificado de perfeccionamiento en Milán. Ha compuesto para publicidad, teatro, animación y orquestado varias películas. Además, ha estrenado obras en festivales nacionales e internacionales como Musikaste, Conciertos en el Museo Reina Sofía o Biennale dei Giovani Artisti dell' Europa, entre otros. Ha recibido encargos de instituciones como INAEM o la Orquesta Sinfónica de Euskadi. Su labor compositiva utiliza medios electrónicos y de técnica mixta que dan lugar a obras de diferentes fomatos, acciones, teatro musical, performance o instalaciones sonoras. Actualmente, compagina su labor de creación con la enseñanza del contrapunto y armonía en Musikene.

Una pincelada de su rico y excepcional catálogo: la obra SORTZE.